2 de noviembre de 2009

El aprendizaje (ensayo filosófico)

Encontré por entre mis cosas este ensayo escrito hace un tiempo. Trata sobre la "educación" y el "aprendizaje" y apunta fuertemente al desarrollo del autodidactismo.

Dado que en este blog, en cada una de mis notas, intento fomentar la investigación personal, me pareció interesante compartirlo.

Tiene ya algún tiempo y creo que retocaría algunas cosas. Además, plantea todo desde una visión no pragmática, intentando ser más bien un disparador que otra cosa.

Espero les agrade y aporte en algo.




Educación y Aprendizaje

Plantear la posibilidad de una “nueva educación” es una tarea arduo complicada, no sólo por la cuestión pragmática, sino por la absoluta naturaleza escurridiza de la definición misma de “aprendizaje”.

¿Cómo brindar una educación generalizada cuando no todos tenemos las mismas necesidades de aprendizaje ni capacidades? Por capacidades no entendamos a “quien es más inteligente”, criterio rígido y separatista, sino a la compleja mezcla de factores que hacen a cada caso tan individual.

Es absolutamente cierto que implementar un sistema educativo que pueda amoldarse a las necesidades y capacidades de cada uno de los individuos resulta imposible en la práctica, pero… promover la posibilidad de que cada uno logre proveerse de lo que necesita, ¿es tan imposible?

Estamos habituados a convivir con todo tipo de medios de control y la educación académica no escapa a esto. Nos enseñan cómo tenemos que ser, cómo tenemos que pensar, cómo deben ser las cosas. ¿Es eso aprendizaje? Probablemente sea educación, pero.. ¿es aprendizaje? ¿Por qué obliterar las vastas aguas del descubrimiento, obstruyendo los ríos de la mente con diques estructuralistas?

Nos educamos con “las respuestas” de las cosas, no con el incentivo a descubrirlas. Creemos ciegamente y “aprendemos” cada vez más afianzar esa fé que no duda. Llegamos a edades tan tempranas como la pubertad ya sin deseos de descubrir, de explorar los caminos del porqué, de lo desconocido, de la prueba y el error, de lo original.

Todo en nuestro entorno nos marca el destino. Una película nos dice exactamente como son las cosas. Nuestros electrodomésticos nos indican a nosotros como usarlos sin posibilidad de alguna vuelta de tuerca original. Los videojuegos nos dan opciones predefinidas, casi siempre sin permitirnos el descubrimiento abierto. Entramos a tal hora, salimos a tal hora. Todos los días. Tomamos el mismo camino. Si tenemos es bueno, si no tenemos es malo.

Nos "nutrimos" una y otra vez de lo mismo, sin siquiera preguntarnos si hay algo mejor (o diferente y más apropiado para uno), realizamos las mismas actividades sin asomo de deseos de explorar algo distinto… la palabra “riesgo” es tabú y “error” una blasfemia.

Cuando tenía 6 años y estaba en primer grado, viví una escena que me quedó muy marcada. La honorable señora directora de la escuela a la que yo acudía, entró un día al aula y, automáticamente, la maestra del curso nos señaló que debíamos guardarle un gran respeto. Así fue hecho. Esperamos expectantes la palabra sagrada de tal figura. Ella, la máxima autoridad educativa del establecimiento, sacó de su bolsillo una goma de borrar nueva, en perfecto estado, y nos dijo:

“¿Ven esto? Es una goma de un chico de séptimo grado. Ellos no se equivocan, no necesitan borrar. Así tienen que ser ustedes”

Fue como si una mano oscura entrase en mi ser y me robase toda autoestima restante. Sentí que la palabra “intentarlo” era una mentira. Siempre fui muy soñador y ese día sentí que todo era una farsa.

Esa, es nuestra educación y, lo que quizás sea peor, nuestra concepción de “aprendizaje”. Acumular ladrillos en una pared mental con el objetivo de armar cierta estructura predefinida y "correcta".

¿Por qué no funciona? Porque no todos tenemos el mismo material, no todos tenemos la misma tierra, la misma topografía en nuestras mentes. Y, no solo se nos niega un verdadero aprendizaje, sino también la felicidad misma.

Probablemente, la “normalización” sea inevitable para garantizar cierta supervivencia social. La anarquía es, en la práctica, un estado insostenible. Pero, ¿por qué no equilibrar?

Los grandes maestros, los verdaderos educadores, procuran incentivar en sus alumnos el deseo de descubrir por ellos mismos un camino. Jamás dan la “verdadera solución”, no solo porque probablemente no exista, sino también porque es un verdadero despropósito.

Entendemos que esta manera de pensar y educar nos da una libertad mayor, nos nutre de una valiosa autoestima y de una valoración de la propia vida y el lugar que ocupamos en nuestro mundo. Todos tenemos algo propio que aportar, algo que solo nosotros en nuestra autoexploración podemos decidir qué es, y esto sencillamente no conviene.

Todos tenemos el llamado en algún momento de nuestras vidas. El llamado que nos dice a qué dedicarnos, qué explorar, qué camino tomar. Hacia donde encarar nuestro aprendizaje, pues este ocupa nuestra vida entera y no solo horas en un pupitre. Pero es socavado, silenciado con escalofriante eficacia. Y, no sólo es anulado por una fuerza externa a nosotros mismos, sino por una interior, entrenada desde muy pequeños. Nos autocensuramos, llenos de miedo al error y a la opinión externa.

Es mi opinión que un sistema educativo adecuado y realmente enfocado en el aprendizaje, debe fomentar el autodidactismo. Aquellos hombres en la historia que aportaron algo a la humanidad, fueron fuertes autodidactas.

Newton estudiaba insistentemente en la granja de su familia, Einstein en el almacén. Descartes vivía aprendiendo por su cuenta, en sus largas horas de desvelo. Franklin fue un estandarte del autoaprendizaje. Joule realizaba experimentos por su cuenta en sus ratos libres y así aportó grandes contribuciones en la mecánica clásica y el concepto de energía. Leonardo Da Vinci lo exploró todo y en mucho fue un gran destacado. Paco de Lucía es un gran músico actual y empedernido autodicacta. Paganini rompió las reglas de cómo tocar un violín en sus jugueteos y sus “sí se puede”. Beethoven compuso obras intocables por desafiar la norma. Sócrates fue sin duda el máximo exponente y gran maestro.

Podría seguir nombrando ejemplos, pero es obviamente irrelevante.

Es importante dejar en claro que no intento desvalorizar el peso de lo “ya sabido”. Tampoco sostengo que los conocimientos sean algo rígido e inmutable. Para aclarar, no creo que un autodidacta deba desvalorizar todo aquello que fue aprendido y descubierto por la subjetividad de otros, sino valerse de aquello para formular su propia visión del mundo, la cual, muchas veces, será “revolucionara” y muchas veces no, sin ser ninguna mejor o peor.

Muchas veces, el autodidacta no quiere que "le expliquen" nada. Eso también puede ser una contra. Él debe poder saber escuchar y entender las posturas establecidas, pero tener la libertad de adoptarlas o no. No tiene sentido no usar la rueda si ya existe, pero.. ¿Por qué inculcar que no existe nada mejor que ella - o radicalmente distinto - ?


La síntesis de mi idea se resume en lo siguiente:

  • Descubrimiento: cada uno es dueño de su verdadero aprendizaje. Sólo uno mismo puede encontrar los caminos que nos llevarán a lo que nos llena y potencia nuestras capacidades.Sí al
  • error: Es complejo definir "error" en un contexto en el que no está mal equivocarse. Veamoslo como "el intento", sí a "probar más allá del resultado". Ésto nos abre puertas, nos da confianza en nuestros pasos, nos da fuerzas e indica caminos en nuestro interior. Sólo nuestro andar puede funcionar como brújula para nuestro aprendizaje. Un mapa diseñado por otros que supuestamente esquiva el error, nos priva de nuestro verdadero descubrimiento.
  • El goce: aprender es un juego, un sentimiento que nos llena. ¿resulta raro pensarlo así? Claro indicador de que no poseemos una noción del aprendizaje en sí mismo, sino de un sometimiento estructurador.
  • El maestro es alumno: el “educador” necesita tener clara su imperfección en lugar de mostrar una cara rígida y perfecta. Todos somos y seremos alumnos y compartimos este viaje. Con esto en claro, el aprendizaje se realiza de forma más fluida y en ambos sentidos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaj...comentario de amor??. my dear abstract man: para la mayoria es más facil seguir a la manada, asi no hay q pensar de más...
muy buen ensayo. a ver cuendo te subis otro de este estilo, porque de programación no entiendo nada jajaj...

Dark Night dijo...

De acuerdo con todo. El mejor maestro muestra, pero no explica.

Anónimo dijo...

Excelente! En mi opinión, se aprende más por cuenta propia que cuando alguien te enseña :P De chica aprendía TODO por mi cuenta y me sentí identificada con la última parte de que no quería que nadie me explicara nada jaja Ya era un extremo xD
Una parte de mí sigue siendo la Joy de antes pero lamentablemente perdí gran parte de autodidactismo por comprar la basura que vende la sociedad, espero volver a encaminarme y me alegra saber que aun quedan arquetipos =)

Saludos! :)